En un mes cumplo 24. Es el primero en el dpto nuevo. El primero de profesional. Es mi primer cumpleaños soltera...en 4 años. Si sigo podría encontrar miles de "primeros"... aunque me doy cuenta de que año a año son menos.
Me encanta estar de cumpleaños. Ir acumulando todo lo que ese sencillo cambio de número implica. Más que el día mismo del cumple -que me pone muy nerviosa-, es el hecho de ir viviendo año tras año, mirar hacia atrás y darse cuenta de todo lo que pasó, todas las experiencias, las pérdidas, lo aprendido, los cagazos. Las amigas casadas, los que siguen en la U, los que han vivido más, la pega, los viajes, las experiencias extremas y las que aún no llegan... Encontrarme por una vez con todos al mismo tiempo, es lindo. Con esos amigos que sólo aparecen para el cumple, los nuevos amigos, los viejos amigos y los amigos viejos (jijiji), los de siempre y los que van a estar siempre, las amiguis y Los Niños, los amigos de mis amigos que se hicieron mis amigos y los que están lejos, en países tan distintos, pero siempre con el corazón conmigo y el mío con ellos. Todos son mis hermanos. Y los amo.
16 de julio de 2009
9 de julio de 2009
Contradicción
Tal vez escribir los dos textos del 4 de julio implique una gran contradicción. En uno menciono que no necesito nada más para ser feliz, y en el siguiente parece evidente que me falta enamorarme y ser querida. Y, así, lo de “feliz” se va un poco al tacho. Pero lo cierto es que nada de lo escrito es excluyente. Entonces la contradicción no es tan… fuerte.
Pero hoy, me doy cuenta de que, más que nunca, no tengo idea qué es ser mujer. Qué es ser eso femenino que a los hombres les gusta tanto y yo temo-admiro-odio. Es una necesidad de diferenciarse de ellos para gustarles? ¿Y si les puedo gustar sin ser así y sólo siendo la Elisa* de siempre? Esa especie de mujer suave pero gruñona, adolorida -maldito reumatismo- pero valiente sin saberlo, y a ratos fuerte y dura. Divertida y juguetona, seria y tímida. Insegura y profundamente leal a sus grandes amores que son sus amigos. En búsqueda constante del equilibrio entre humanidad y naturaleza, admiradora de los animales y todo lo que nos hace animales…esa belleza de realmente ser animales y amar a los otros animales. Como una emoción inexplicable. ¿Podrá eso algún día llegar a ser más atractivo que salir un viernes por la noche con jeans, tacos, maquillada y con un perfume rico y una carterita fashion? ¿Seré algún día interesante por mi propia forma de ser mujer o tendré que disfrazarme, caracterizarme de ese prototipo de mujer para ser validada como tal? ¿Para ser femenina y evidenciar que tengo mucha progesterona en mí? No lo sé. Ojalá ese día llegue y me demuestre que mi manera de haberme transformado en algo más que una mujer post adolescente es bella y respetable. Y querible. Lo que realmente sé es que hay espacios que nunca cederé. Para seguir con el ejemplo anterior: de acuerdo, puede que para ir a la oficina haya que subirse a los tacos y tener las patas hechas bolsa en pro de verse “bien” y formal, según el canon. Pero fuera de ella, quiero siempre vestirme con mis zapatillas, salir de fiesta con pantalones negros, no muy apretados, zapatillas, parka estilo saco de dormir para capear el frío y un sencillo delineado negro en la parte baja del ojo, algo de rímel y una gota de perfume en la nuca -sino me mareo-. Alguna polera con un diseño o estampado entretenido, con alguna historia que contar detrás. Y reír con la boca abierta, a gritos, con ese Ja Ja Jáaaa, del que varios se han reído a su vez.
Ay, ya me fui por las ramas. El tema de la contradicción se me vino a la mente porque por fin me atreví a comenzar la lectura de El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir. Tremendo libro que incluye sus dos tomos en uno, en una edición de conmemoración de los 50 años de no-sé-qué. Lo tengo desde diciembre de 2006, lo compré en Argentina durante el viaje a Buenos Aires que hice con mi ex-ex y, al igual que La insoportable levedad del ser de Kundera (ya transformado en cliché de lectura profunda ashí de mi generación) no me atrevía a empezar a leerlo porque pensaba que no lo iba a entender. Pero es tan interesante y entretenido que estoy segura de que pronto lo terminaré. Aunque eso es ambicioso considerando que llevo sólo 50 páginas de 730.
Lo que quiero decir es que el rollo de la feminidad en realidad está impuesto por los hombres. Y, claro, por las mismas mujeres que sólo a través de ella se diferencian y transforman en mujeres, por comparación. O, más bien, por la aceptación al razonamiento de la negación que ellos impusieron para definir a las mujeres: una mujer no es un hombre. Entonces, todo lo que sea algo que no hace un hombre, es femenino. Este razonamiento bastante primitivo olvida verlo del modo contrario: definir a un hombre a partir de una mujer y sus características. Pero no, claro que no, si el hombre estuvo en el mundo antes que la mujer, basta recordar la historia de la costilla y una vez más volver a ver que desde siempre se ha aceptado que la mujer viene del hombre y siempre será definida porque es distinta al hombre y más aún, porque toma ideas que no le son propias sino que son del grupo de hombres que siempre ha dominado el rubro al que ella se esté refiriendo. Uf. Incluso la definición de la feminidad es un invento masculino que las mujeres hemos aceptado siempre. La huevada penca. Recuerdo que en segundo año de periodismo, uno de esos profes de la u que son mal vistos por los alumnos hijitos de papá de U privada por ser más jipi y no tener pinta de “profesor serio” (absurda consideración de alumno cuico y facho tirao a lana -pero lana de zara, obvio-), dijo que en sus principios, los hombres preferían que las mujeres ocuparan tacos porque así no podían correr. Y no me refiero a correr para escaparse (que tal vez también fue así), sino que negarle a alguien la posibilidad de correr es horrible… como negarle a alguien cantar, aunque no siempre se quiera cantar, aunque no siempre corramos, no poder hacerlo a priori es atroz. Pertenecer a este “segundo sexo” que siempre tiene que pelear por que su opinión valga y no sea ‘efecto de las hormonas y los días R’ como a muchos hombres -sino a todos- les encanta decir y refregarnos en la cara, sin recordar que ellos son una bolsa (o dos) llena y rebosante de testosterona que los lleva a ser brutos, torpes, territoriales, posesivos y egocéntricos reyes del mundo. Pero claro, eso está lejos de ser algo criticable y negativo. Porque seguramente la testosterona piensa y la fuerza física vale más que la opinión de una mina. Ser más débil físicamente u opinar diferente o, sencillamente, ser mina ya implica pensar con el útero y las pechugas hinchadas por las hormonas y entonces, no vale. Sí, es obvio: no estoy diciendo nada nuevo. Pero me encanta recordar que, aunque el mundo se encarga de ser hostil cada día conmigo (desde la isapre, mi sueldo, mi viejo, hasta muchas veces comentarios de tarados desubicados) ser mujer es lindo. Y ser hombre debe serlo también, pero estoy casi segura de que ninguno de ellos se detiene a pensar en eso. Que, finalmente, no queremos hembras ni machos alfa, ni minas ricas ni tipos exquisitos. Bueno, tal vez decir “no queremos” es muy amplio. Preciso, entonces: No quiero minas que sufren por ser minas, minas que se encasillan en el rol de mina y hombres deliciosos que son ego y nada más. Quiero normalidad, quizás es porque yo soy eso, porque exudo una grosera y obvia normalidad. Y sus contradicciones.
*Tal vez ya sea hora de revelar que no me llamo Elisa.
Pero hoy, me doy cuenta de que, más que nunca, no tengo idea qué es ser mujer. Qué es ser eso femenino que a los hombres les gusta tanto y yo temo-admiro-odio. Es una necesidad de diferenciarse de ellos para gustarles? ¿Y si les puedo gustar sin ser así y sólo siendo la Elisa* de siempre? Esa especie de mujer suave pero gruñona, adolorida -maldito reumatismo- pero valiente sin saberlo, y a ratos fuerte y dura. Divertida y juguetona, seria y tímida. Insegura y profundamente leal a sus grandes amores que son sus amigos. En búsqueda constante del equilibrio entre humanidad y naturaleza, admiradora de los animales y todo lo que nos hace animales…esa belleza de realmente ser animales y amar a los otros animales. Como una emoción inexplicable. ¿Podrá eso algún día llegar a ser más atractivo que salir un viernes por la noche con jeans, tacos, maquillada y con un perfume rico y una carterita fashion? ¿Seré algún día interesante por mi propia forma de ser mujer o tendré que disfrazarme, caracterizarme de ese prototipo de mujer para ser validada como tal? ¿Para ser femenina y evidenciar que tengo mucha progesterona en mí? No lo sé. Ojalá ese día llegue y me demuestre que mi manera de haberme transformado en algo más que una mujer post adolescente es bella y respetable. Y querible. Lo que realmente sé es que hay espacios que nunca cederé. Para seguir con el ejemplo anterior: de acuerdo, puede que para ir a la oficina haya que subirse a los tacos y tener las patas hechas bolsa en pro de verse “bien” y formal, según el canon. Pero fuera de ella, quiero siempre vestirme con mis zapatillas, salir de fiesta con pantalones negros, no muy apretados, zapatillas, parka estilo saco de dormir para capear el frío y un sencillo delineado negro en la parte baja del ojo, algo de rímel y una gota de perfume en la nuca -sino me mareo-. Alguna polera con un diseño o estampado entretenido, con alguna historia que contar detrás. Y reír con la boca abierta, a gritos, con ese Ja Ja Jáaaa, del que varios se han reído a su vez.
Ay, ya me fui por las ramas. El tema de la contradicción se me vino a la mente porque por fin me atreví a comenzar la lectura de El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir. Tremendo libro que incluye sus dos tomos en uno, en una edición de conmemoración de los 50 años de no-sé-qué. Lo tengo desde diciembre de 2006, lo compré en Argentina durante el viaje a Buenos Aires que hice con mi ex-ex y, al igual que La insoportable levedad del ser de Kundera (ya transformado en cliché de lectura profunda ashí de mi generación) no me atrevía a empezar a leerlo porque pensaba que no lo iba a entender. Pero es tan interesante y entretenido que estoy segura de que pronto lo terminaré. Aunque eso es ambicioso considerando que llevo sólo 50 páginas de 730.
Lo que quiero decir es que el rollo de la feminidad en realidad está impuesto por los hombres. Y, claro, por las mismas mujeres que sólo a través de ella se diferencian y transforman en mujeres, por comparación. O, más bien, por la aceptación al razonamiento de la negación que ellos impusieron para definir a las mujeres: una mujer no es un hombre. Entonces, todo lo que sea algo que no hace un hombre, es femenino. Este razonamiento bastante primitivo olvida verlo del modo contrario: definir a un hombre a partir de una mujer y sus características. Pero no, claro que no, si el hombre estuvo en el mundo antes que la mujer, basta recordar la historia de la costilla y una vez más volver a ver que desde siempre se ha aceptado que la mujer viene del hombre y siempre será definida porque es distinta al hombre y más aún, porque toma ideas que no le son propias sino que son del grupo de hombres que siempre ha dominado el rubro al que ella se esté refiriendo. Uf. Incluso la definición de la feminidad es un invento masculino que las mujeres hemos aceptado siempre. La huevada penca. Recuerdo que en segundo año de periodismo, uno de esos profes de la u que son mal vistos por los alumnos hijitos de papá de U privada por ser más jipi y no tener pinta de “profesor serio” (absurda consideración de alumno cuico y facho tirao a lana -pero lana de zara, obvio-), dijo que en sus principios, los hombres preferían que las mujeres ocuparan tacos porque así no podían correr. Y no me refiero a correr para escaparse (que tal vez también fue así), sino que negarle a alguien la posibilidad de correr es horrible… como negarle a alguien cantar, aunque no siempre se quiera cantar, aunque no siempre corramos, no poder hacerlo a priori es atroz. Pertenecer a este “segundo sexo” que siempre tiene que pelear por que su opinión valga y no sea ‘efecto de las hormonas y los días R’ como a muchos hombres -sino a todos- les encanta decir y refregarnos en la cara, sin recordar que ellos son una bolsa (o dos) llena y rebosante de testosterona que los lleva a ser brutos, torpes, territoriales, posesivos y egocéntricos reyes del mundo. Pero claro, eso está lejos de ser algo criticable y negativo. Porque seguramente la testosterona piensa y la fuerza física vale más que la opinión de una mina. Ser más débil físicamente u opinar diferente o, sencillamente, ser mina ya implica pensar con el útero y las pechugas hinchadas por las hormonas y entonces, no vale. Sí, es obvio: no estoy diciendo nada nuevo. Pero me encanta recordar que, aunque el mundo se encarga de ser hostil cada día conmigo (desde la isapre, mi sueldo, mi viejo, hasta muchas veces comentarios de tarados desubicados) ser mujer es lindo. Y ser hombre debe serlo también, pero estoy casi segura de que ninguno de ellos se detiene a pensar en eso. Que, finalmente, no queremos hembras ni machos alfa, ni minas ricas ni tipos exquisitos. Bueno, tal vez decir “no queremos” es muy amplio. Preciso, entonces: No quiero minas que sufren por ser minas, minas que se encasillan en el rol de mina y hombres deliciosos que son ego y nada más. Quiero normalidad, quizás es porque yo soy eso, porque exudo una grosera y obvia normalidad. Y sus contradicciones.
*Tal vez ya sea hora de revelar que no me llamo Elisa.
8 de julio de 2009
Esta semana viví dos primeras veces: una dentista pariente de Bjork tapó mi primera carie. Por primera vez renuncié al trabajo. A mi primer trabajo.
Es raro. Pero es bacán.
E.
PS: mi tapadura es color diente :D
Es raro. Pero es bacán.
E.
PS: mi tapadura es color diente :D
4 de julio de 2009
Mujer

No entiendo por qué hay minas a las que se les da tan fácil ser minas. Actuar como minas, asumir el rol de mujer frente al macho alfa, ser señoritas conquistadas, pasivas, indecisas y full delicadas y rosadas. Como algo que viene predeterminado y que luego la sociedad aprovecha de ultramoldear para ser "mina", "lady". Es difícil asumir el rol tradicional de mina cuando la mayor parte de las veces se ha tenido un rol concebido como "masculino". Pero ya no más. Me aburrí.
Me aburrí de ser "hombrecito para mis cosas" como hace poco me piropeó mi viejo, pensando seguramente que con eso sí que la rompía. Me aburrí de ser más flaite que mis pololos, de ser más "ruda" que ellos y hacer todo yo. Ahora quiero ser mina. Ser cuidada y regaloneada. Y dejar que eso me pase. Porque el problema es que como me acostumbré a ir por lo que quería (ponía el ojo y la bala, en resumen) no tolero muy fácilmente que los hombres hagan eso conmigo. Eso que ahora quiero que pase, pero no sé cómo enfrentar.
Si viene un tipo y se manifiesta interesado, la primera reacción es "veamos qué pasa". Pero es probable que si está muy interesado, me vengan los monos y desaparezca. O que lo agarre pal hueveo pesado y me cargue porque lo voy a encontrar tonto. Porque me da terror ser una mina penca y no escogida. Porque siempre he escogido yo y no sé cómo es que a una la "eligen". Y no soy rosada.
Eso no me ha traído muy buenos resultados: finalmente termino agotada de pensar, de decidir qué se hace, cómo se hace y las cosas se invierten y de hombrecito paso a representar el más loser rol de una polola: el de la mina-mamá. Del TERROR.
Por eso, si lo racionalizo, sé que ahora quisiera ser escogida, querida y sí, aunque sea lo más cursi de la vida, ser demasiado especial y aceptada. Al ser siempre yo la que iba a "cazar", era él quien se sentía especial y yo una mina valehongo más. Penca.
Quiero ser mina, frágil y decirlo abiertamente sin vergüenza.
Tal vez eso es así. Pero ahora está tan escondido que ni yo lo encuentro. Entonces soy bacán, me río y tomo harta chela.
:(
E.
Me gusta esta canción, calza justo con el tema. Y es muy de mina, já.
la volá de la libertad
Para qué negarlo. Filosofar no es lo mío. Más bien una filosofía de cantina, de chela con los amigos y de pensar sobre todo en los rollos sincrónicos. Listo. Más dada al arte de la paja mental que a los contenidos filosóficos. De hecho, en el colegio me iba pésimo en ese ramo que, irónicamente, era al que más iba. Porque era interesante. Porque hablaban de grandes temas como la muerte, el amor y la libertad.
Según el profe, y según lo que recuerdo, la libertad como noción absoluta no existe. Suena tan obvio. Digamos, esa idea de "ser libre es hacer lo que uno quiere y pasarse por la raja al mundo porque soy libre, no comprometerse en ningún orden de cosas con nada o con nadie porque shoy libre ashí", no es tal. Es una percepción equivocada que, en ese entonces, compartía la gran mayoría de mis compañeros de curso. Yo no tenía idea qué diablos era la libertad, ni la vida, ni la muerte ni el amor así que me quedaba calladita, escuchando, y no opinaba. Me sentaba en segunda fila, abría mucho los ojos como si a través de ellos hubiera escuchado, y cerraba la boca.
Lo que conseguí aprender, creo, es que las personas nos movemos en realidades encuadradas ("encadrées") y que dentro de ese perímetro definido, somos libres. Bueno, también está el rollo de la condición humana y las limitaciones espacio temporales y la muerte que podrían empequeñecer la percepción grandiosa de la libertad pero, casi matemáticamente, "soit que" Asumamos que eso es así y sólo así, los márgenes siguen estando y nosotros permanecemos "libres" ahí dentro, en nuestro corral.
Ganar la famosa libertad, finalmente, radica en que mediante el respeto a estos "márgenes de libertad" que definen lo que no podemos hacer (leyes, reglas sociales, por ej) éstos mismos se amplíen.
Pero cuando me dijeron que mi libertad estaba encerrada, definida por márgenes muy claros, me vino el ahogo. Tenía 17 años y pensé que estaba cagada de por vida. Aunque tampoco estaba tan equivocada, en ese momento me lo tomé pésimo. Y me vino un taldo del estilo "hay que hacer todo lo posible por escaparse de la vida tradicional", cosa que en ese momento concebía como la pérdida total de la libertad. Ahí pensé en salir del cole y no meterme a la U, no casarme, no tener hijos y no comprar una casa. Taldo que me duró hasta, calculo, los primeros tres años de la U.
Pero cuando se asume que "libertad" no es andar corriendo en pelotas por la calle o pendejeando y se pierde el conflicto con eso, importan otras cosas. Por ejemplo, irme a vivir sola es un buen ejemplo de libertad y encadenamiento, encuadramiento.
Anoche varios de mis ex compañeros de la U me comentaron "así que te fuiste a vivir sola, yo también estoy pensando en hacerlo, estoy chato de mis viejos y de que me hueveen", los entendí... pero me di cuenta de que ellos no pensaron en que toda esa LIBERTAD que tengo, la estoy pagando. La pago con plata, sí, pero también con trabajo duro, con dedicación, con hacer aseo, con pagar las cuentas, con relacionarme con personas que no son mis familiares para resolver problemas o desencuentros, con un contrato de arriendo firmado... con el gásfiter, con lavar la loza, cocinar, ir al supermercado. Con una serie de deberes que ok, hoy son para mí algo demasiado valioso, pero son deberes que nadie más que yo puede adquirir. Son compromiso y mi pie encadenado. Pero durante éste, mi primer mes viviendo sola, sí que he vivido la libertad. Y no porque salgo o carreteo más (al contrario) sino porque puedo decidir. Sola. Y soy profundamente feliz.
OK, soy "libre". Hago y deshago a mi pinta, salgo y no le digo a nadie ni pido permiso y nadie me jode si llego ebria, si no llego o si llego a tomar desayuno y a dormir todo el día (cosa que era así porque mi madre es de esas mamás con extrema confianza en sus hijos. Hasta para mí era freak). Pero eso es un detalle tan mínimo de la prostituida libertad...que no entiendo por qué ellos no lo entienden.
También ejerzo la libertad cuando decido irme de mi trabajo. Síiiiiiiiiiiiiiiiii, me cambio de pega! :D La próxima semana salgo del averno y me voy a un nuevo lugar donde evidentemente los conflictos y relaciones serán totalmente nuevos y distintos pero, al menos, no tendré que lidiar con los problemas y enfermedades siquiátrico-peralísticos de mis jefes.
Y sin duda que mis márgenes de libertad se ampliarán también!: media hora más de almuerzo, la posibilidad de ir al doctor sin malas caras, mails no redireccionados... por ejemplo!
Una vez lo dije y hoy lo repito: No necesito nada más para ser feliz.
Gracias :D
Ahora quiero andar en bici. Pedaleando la libertad se siente rica.
E.
29 de junio de 2009
mañas 2.0
Ahora que me fui a vivir sola, he descubierto una serie de mañas y manías que no sabía que tenía y que se manifiestan un poco patológicamente cuando van a verme mis amigos a casa.
En realidad, todas tienen que ver con las cuentas. Es decir, con la plata que de MI bolsillo pagaré aquellos detalles sin importancia pero que a mi sí me importan.
Cómo es eso de dejar el agua corriendo mientras se enjabonan las manos, dejar la luz encendida al salir de la pieza, lavar la loza (sé que es por ayudar) con el agua corriendo! Botar migas o líquido de cualquier procedencia en mi alfombra ha sido motivo de taldos que, por suerte, he podido reprimir medianamente.
Además, estoy alienada. con comportamientos extraños. en serio.
De lunes a viernes, me despierto todas las noches a las 3 am. duermo. me despierto media hora antes de que suene la alarma.
Sábado y domingo: despierto en medio de la noche. duermo. a las 7 am ya me levanto porque... no voy a dormir más. hago el aseo. lavo la loza. es impresionante cómo salen pelusas debajo de la cama.
Lo bueno es que como no tengo internet y sí una bici, me dedico a pedalear. ayer hice mi primer recorrido de descubrimiento de mi nuevo barriolais. nada que decir ni quejarse: es muy lindo y tranquilo. No conocía la plaza Las Lilas ni sus alrededores así que mi paseo fue más que provechoso.
hasta la gente parece más amable que en mis barrios anteriores y sus perros golden retriever, pug, weimaraner, bulldog inglés, maltés, yorkie y el infaltable quiltro tirao a finé son buena onda. hasta los cabros chicos en la plaza, gritando, me caen bien. (una maña menos)
pero tengo sueño. todo el día. y sospecho que eso hará que las mañas crezcan y se multipliquen.
E.
23 de febrero de 2009
11 de febrero de 2009
Demasiado tarde.
Una vez mi -ahora ex- pololo me dijo que algún día me iba a dar cuenta de que él me quería de verdad y sin importar nada. Y que lo iba a echar de menos cuando estuviera con otro.
Esa debe ser una de las frases más repetidas por los pololos celosos o ex pololos despechados.
El lugar común más burdo y manipulador.
Pero, diablos... tenía razón.
Hace poco más de un año terminamos -me terminó, más bien- y hace nueve meses estoy con otro. Pasan los días y siento que el amor que le tuve a mi ex, la belleza, ternura, risas, cariño, complicidad y tantas historias que conformaron nuestra relación nunca se van a repetir.
NUNCA
Si él leyera esto, tal vez podría pensar que me lo tengo merecido, que soy una patética o que de verdad dios castiga pero no a palos. Es posible que se dé por pagado al leer estas líneas.
Pero lo que deseo es que ojalá su corazón guarde los recuerdos con tanto amor y cuidado como lo he hecho en secreto durante más de un año y esboce una pequeña sonrisa que marque sus margaritas de las mejillas antes de cerrar esta página. Y olvidarse de mí para siempre, con el alma satisfecha de haber calado tan hondo en la vida de una chica. Mientras yo, cierro los ojos y todavía siento su olor.
4 de enero de 2009
Año nuevo
Cuando todo parece ordenarse, como si fuera un cuento en el que esperas ansiosamente que un narrador omnisciente pronuncie el esperado "y vivieron muy felices para siempre", los dados vuelven a lanzarse y el escenario es incierto otra vez.
ya no sabes si quieres tanto a la persona que amanece contigo
si ese trabajo es tan bueno, seguro y enriquecedor
o si tus planes de futuro son perfectos como lo creías el día anterior
y, lo peor, todos los días son exactamente iguales.
Pero, porfiado, sigues pensando en variarlos haciendo "algo" que, por muy pequeño que sea, contribuya a hacer de tu día, de tu vida, algo diferente.
De repente se vuelve al punto cero del tablero de juego. Y ya sabes que perdiste dos vueltas porque te asustaste, te paralizaste y mientras todos seguían dentro del juego, avanzando y acercándose a la casilla ganadora, tú perdiste tiempo reflexionando y planificando tu próximo movimiento sin darte cuenta de que ya estabas muy atrás.
Que ese plan maestro está obsoleto y tienes que conformarte con el paso que te toca dar, no el que quieres dar.
por la mierda.
8 de diciembre de 2008
frágil
por estos días sólo he sentido fragilidadun constante sensación que me hace sentir -y parecer- débil, quebrable, herible, susceptible de ser profundamente maltratada por cualquier gesto o palabra
por eso me voy con cuidado
trato de hacerme cariño
aunque a ratos
sea yo misma la que se hiere
y no cree
que sí puede
vivo en un estado de constante SPM
emocionalmente me siento devastada
con la mente en off
tal vez sea mucho más sencillo
y la única receta:
vacaciones
18 de noviembre de 2008
es la hora
hay un tipo que me cae mal en la vida, actualmente.
esos que no sólo desagradan por su parada de coolismo que se nota no es tal: es una triste búsqueda de querer ser bacán porque habla de cosas con onda, tiene aparatos tecnológicos con onda, ropa con onda que trata de esconder su cuerpo con cero onda, su nulo carisma, su empatía que se ilustra en números negativos en la escala de la empatía y su egoísmo que ya considero algo genético, a estas alturas.
me desagrada porque trata mal a la gente. A sus subalternos, a su polola -hoy ex polola, por suerte para ella-, a quiénes trabajan con él, a la mamá de su hijo.
alguna vez me dio pena cuando dos periodistas se lo cagaron en una revista. hoy no. se lo merecía.
me puse feliz cuando ella lo pateó
me puse feliz cuando vi en el blog de su excompañero de trabajo una puteada hacia él, escrita por la pareja de este excompañero de trabajo. de escritorio.
me alegra saber que todo lo que pensaba hace años de él, era tal y como lo sentí desde el primer momento.
y que cuando trataba de negarlo, me llegaba de frente la cachetada de la realidad.
me alegro y no siento ni un soplo de culpa.
porque su expolola es mi mejor amiga, su subalterno fue mi novio y porque tuve la suerte de irme de ese lugar antes de que empezara a hacerme mierda a mí.
y porque creo que lo que no se aprende, se paga. y se hace en vida.
17 de octubre de 2008
Vieja
Eres viejo cuando te espantas con los piercings que se ponen en la cara los niños de 15. Cuando te da vergüenza ajena que se saquen fotos en el metro con cara de calientes.Eres viejo cuando no conoces los nombres de las bandas que salen en la tele, no sabes quiénes son los que salen en las portadas de las revistas teens y sobre todo, cuando -y lo digo porque me pasó- sólo conoces a dos bandas del MTV Latino: Metallica y Café Tacuba. Nada muy nuevo que digamos. También cachaste a Kudai pero sólo porque te preguntaste quiénes eran esos púberes perforados y con los ojos delineados que salen en todas las fotos sacando la lengua como si ese gesto fuera cool. O cul.
De verdad entiendo a mi mamá cuando me decía que las pendejas se afeaban. Las pokemonas son realmente feas y esos pearcing estilo imitación del lunar de Marilyn Monroe son definitivamente DEL TERROR. Bueno, ella exageraba. Nos decía eso cuando nos veía con los pantalones un poco deshilachados en los pies. Pero ahora... ay, no sé. Parece que estoy ad portas de ser una vieja de mierda.
11 de septiembre de 2008
24 de agosto de 2008
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